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Díaz, el verdugo

En esta nueva sección de Código Quemero, un periodista identificado con el rival de turno analizará el desempeño de Huracán en cada partido. En esta oportunidad, el empate 1 a 1 ante Rosario Central.

Como hincha del Canalla, esperaba éste partido de una forma diferente, no se puede hablar de “revancha”, porque, como lo dijo Joachim Löw de cara al amistoso entre Argentina y Alemania: “No es ninguna revancha, porque la Argentina ya no puede ganar el Mundial” y en éste caso no se podía revertir para los hinchas del cARc aquella fatídica noche de noviembre.

En estos últimos 6 meses, Huracán ganó la Copa Argentina, consiguió el ansiado ascenso, jugó Copa Libertadores y a pesar de su eliminación, le ganó la Supercopa Argentina a River.

A pesar de su bajo rendimiento en el torneo local, llega a la fecha 11 con la confianza que le otorgó la victoria ante River. Vino a jugar con un Central invicto, que desde el inicio del torneo se mantiene en el lote superior de la tabla de posiciones y contaba con la ventaja de la localía.

Pero Apuzzo supo cómo plantear el cotejo, aprovechando las debilidades que presentó Central y apoyándose en sus fortalezas.

Jugó con un Central que tuvo posesión de pelota, pero sin explosión en los últimos metros de la cancha y que no pudo sorprender a la defensa de Huracán, siempre bien parada.

El Globo explotó los espacios y los momentos en que el Canalla perdió la pelota, supo aprovechar la contra y la velocidad de sus delanteros.

Promediando el PT, fue Torassa quien puso la ventaja a favor del globo, disparando un penal producto de una infantil falta de Salazar a Puch.

A los 6 minutos de complemento, una jugada confusa le permite al local igualar el partido con un pase de Delgado que Villagra convierte en gol.

Huracán, se paró decididamente de contra, apoyándose en su fortaleza defensiva y la salida rápida con Toranzo y Espinoza, contra un Central irresoluto, carente de profundidad, con centros que siempre terminaban en algún defensor de Huracán.

Terminando el cotejo, Central buscó el partido una y otra vez, de manera desprolija si se quiere, llegando al área del equipo de Apuzzo y encontrándose con la figura de Marcos Díaz, quien como dijo Galeano en su libro El fútbol a sol y a sombra “El arquero no hace goles. Está ahí para impedir que se hagan. El gol, fiesta del fútbol: el goleador hace alegrías y el guardameta, el aguafiestas, las deshace”. En éste caso, fue el aguafiestas del Canalla, que le sacó los 3 puntos y la posibilidad de trepar a la punta.

Por @estoyperomevoy, ex integrante de la Agrupación “1889”.