Volver
CGdmItGW8AAMCg-

Antes muerta que dejar de soñar

Siguiendo con el cuento de la fecha anterior…

¿Había llegado, por fin, el día en que, saliendo de jardín, la seño me diría “Vico, te toca llevarte el libro de la familia a vos”? Era una pregunta sin respuesta hasta el final del día, hasta que sonaba el timbre para irme a casa.

El día no pasa más. La aguja del reloj se mueve a cuentagotas. Ansiedad. Espera. Nervios. Dolor de panza. Hacer algo para matar el tiempo. Se hicieron las 21.10 hs. en modo chicle. Gol de Huracán. ¿Fue penal? Para mí, sí, pero no sé, ni me importa. Torassa con su escasa altura me da ganas de abrazarlo. O de enseñarle que el fútbol no es sólo correr y correr. Pero bueno, no viene al caso, al fin y al cabo, yo trabajo en una oficina como Analista de Comercio Exterior, yo que sé. Domínguez lo cambia por gol. Pasan los minutos, bla bla bla bla, GOL de Huracán. Domínguez de nuevo. ¿Me golpée la cabeza? ¿Esto es real? En un santiamén, Rafaela nos mete dos goles y expulsan a Vismara. Sí, esto es real. La gran, gran, gran y eterna Huracán.

No me preguntes cómo se sucedieron las cosas. Yo dejé en corazón en la última jugada de Wanchope. Desde ahí, no entendí más nada. Se manda solo, después de haberse errado un par de goles. El gordo no puede más. Lo deja al arquero parado como un poste, y ahí estaba la imagen perfecta: Wanchope sólo frente al arco. Me muero. Me muero. Me muero. Se termina el partido. Wanchope lo liquida. LO LIQUIDA. Ganamos, por fin, ganamos, carajo. Yo también estoy liquidada. No tengo fuerza ni para mover los dedos de la euforia que tengo. Siete eternos y horribles partidos para volver a tener tres puntos en nuestro haber.

Terminó el día. No sonó la campana para que me vaya a casa con mi pintorcito. Pero en un rato empieza a sonar el teléfono en la oficina. Y sí, me voy a dormir mega feliz porque hoy fue el día. Hoy la seño me daba el libro para que cuente la historia de mi familia. Hoy era el día de Huracán. Deseo, con toda la fuerza de mi alma, que todas las semanas la seño me dé el libro. Deseo, con toda la fuerza de mi corazón, que todos los fines de semana Huracán me dé tres puntos. Antes muerta que dejar de soñar.