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Un equipo 9 puntos

Si, leyó bien. Huracán es un equipo 9 puntos. No estoy loco, ni mucho menos, alcoholizado.

A falta de dos partidos para que se cumpla la mitad del campeonato, El Globo de Néstor Apuzzo y cía. obtuvo 9 unidades de los 39 jugados hasta el momento, o sea, el 10 por ciento de los puntos totales del torneo. Para colmo de males, el empate ante Temperley y la victoria de Crucero del Norte lo dejaron temporalmente en descenso directo a falta de dos partidos para el receso obligatorio de la Copa América. Un dato más alarmante que otro.

El panorama se fue tornando cada vez más negro desde que el team muleto que dispuso Apuzzo para afrontar los partidos del torneo, mientras se soñaba con clasificar en la Libertadores, sólo pudo rescatar un empate inmerecido en el Ducó ante el devaluado Gimnasia de la Plata. Las derrotas ante Godoy Cruz (1-2), un Racing muleto (0-2) y Tigre (1-2) terminaron de confirmar que en este Globo no había un equipo B porque así lo había decidido la Comisión Directiva en el mercado de pases.

Sin el mejor Wanchope y Eduardo Domínguez (se perdieron dos partidos por lesión), Cristian Espinoza (ausente con aviso del 90 por ciento de la Copa Libertadores y 11 jornadas del torneo) y Edson Puch, a este conjunto se le reducen exponencialmente las chances de poder ganar un partido. ¿Los motivos? A simple vista son dos y bien marcados: la mayoría de los refuerzos jamás rindió y tampoco se aprecian los suficientes recursos para imponerse desde el aspecto táctico-estratégico. De hecho, Huracán no genera situaciones de pelota parada que, en muchas oportunidades, son la llave necesaria para “abrir” los partidos y comenzar a tener el vuelo futbolístico que pueden entregar varios de sus jugadores. Tampoco se pudo revertir ningún resultados apelando a cambios estratégicos que le brinden más variantes al equipo. Es más, cuando Néstor Apuzzo lo hizo (1-1 contra U.de Sucre) terminó perdiendo puntos vitales.

Oro ítem que le da forma al paupérrimo presente de Huracán en el torneo es el factor físico, puesto que con el correr de los encuentros al equipo se lo ve cada vez más deteriorado, incluso, muchas veces superado por rivales de menor jerarquía. El hecho de volcarse netamente al contraataque, defendiendo casi sobre el área de Marcos Díaz desde el comienzo de los partidos, no sólo termina provocando la ruptura de las líneas sino que cala hondo en las energías de los futbolístas. Huracán debe ser protagonista con la pelota y éste, sin dudas, no es el camino para que pueda llegar a lograrlo.

Por último, nadie se olvida que este Globo supo volar alto ante River, en la Superfinal, o frente a Cruzeiro, por la Libertadores. En aquel entonces jugó, metió, fue efectivo y ganó como un diez por el tamaño de los rivales y los logros obtenidos. Pero que el árbol no tape el bosque: este Huracán hoy es un equipo de 9 puntos. Habrá que plasmar con más trabajo todas las críticas sobre este presente que muestran los protagonistas, ganar lo que resta (imperiosamente) y se tomen las mejores decisiones que la billetera de Alejandro Nadur permita para contratar los refuerzos necesarios que le den más jerarquía a este plantel, que todavía tiene mucho para dar y ganar antes que termine la temporada.