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Supercampeón

El campeón de la Copa Argentina hizo historia otra vez en la noche del sábado al obtener la Supercopa y la clasificación para la Sudamericana 2015 tras vencer por 1 a 0 a River, en el Estadio Bicentenario de San Juan.

A casi una semana de la eliminación de Huracán de la Copa Libertadores, los rumores de divisiones entre el plantel y el cuerpo técnico, sumado al flojo presente en el campeonato local, el equipo de Néstor Apuzzo volvió a sacar pecho en las difíciles y, contra todos los pronósticos, se coronó campeón de la Supercopa Argentina tras vencer a River por 1 a 0, en el estadio Bicentenario de San Juan.

El Huracán de los milagros de Néstor Apuzzo, ese que torció 41 años sin jugar la Copa Libertadores y que obtuvo su segundo título en cinco meses, se plantó en San Juan con su tradicional esquema 4-4-2 tradicional pero con la variante de Cristian Espinoza en lugar de “Kaku” Romero Gamarra. La “joya” Quemera debía imprimirle más velocidad al ataque del Globo, asociarse con Wanchope Abila y, principalmente, explotar la espalda de Leonel Vangioni para poder lastimar a un River que formó con su plantel de gala.

A los 21 minutos del primer período llegó la jugada que desniveló el partido. Todo surgió de Patricio Toranzo con un pase para Cristian Espinoza, quien desbordó por la derecha, hizo un centro bajo que se desvió en Matías Kranevitter y Edson Puch agarró a contra pie a Marcelo Barovero para poner en ventaja al Globo en la noche sanjuanina. Hasta ese momento, Huracán resistía las embestidas de un equipo de Gallardo que se caracterizaban más por el peso específico de sus individualidades que por ideas propias.

Si bien el Millonario seguía manejando la pelota y los tiempos del partido, el Globo capitalizó su bajón anímico tras el gol y empezó a encontrar espacios para la contra aprovechando la velocidad de Cristian Espinoza y Edson Puch. Hasta que a los a los 43, Huracán tuvo otra réplica peligrosísima. Otro pase punzante de Toranzo para el pique de Wanchope Abila entre los centrales, aunque el goleador definió mal el mano a mano contra Barovero con un remate débil al pecho.

En el segundo tiempo se vio la versión más combativa del Globo juntando líneas y dosificando esfuerzos ante cada ataque de River, que desde el comienzo se plantó directamente en campo rival en busca del empate. Ahí se transformó en la figura del complemento, comenzando desde Federico Vismara en el rol del mediocampista defensivo, como así también, la defensa Quemera en general sacando la lluvia de centros y córners que caían en el área del Globo.

Sobre la hora, como era de esperar, apareció (San) Marcos Díaz para terminar de asegurar la copa. Porque el guardián de la Quema dejó la piel con dos atajadas al límite de Mora, primero y a quemarropa,  y Cavenaghi, en dos tiempos. Así el cuadro de Parque Patricios, nuestro querido Globo, alcanzó su tercer título en el profesionalismo, teniendo en cuenta el campeonato del ’73 y la Copa Argentina 2014.

¡Salud, supercampeón!