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Un punto que ilusiona

Huracán visitó al invicto Central tras la Supercopa Argentina y se llevó un valioso empate del Gigante de Arroyito. Marcos Díaz, otra vez sostuvo el resultado.

El Huracán supercampeón de Apuzzo visitó diesmado a Rosario Central sin Eduardo Domínguez ni Wanchope Abila, dos piezas claves en su esquema, y se llevó un valioso empate 1-1 en la noche del sábado frente a un colmado Gigante de Arroyito que buscaba revancha de lo sucedido el pasado 26 de noviembre en la final de la Copa Argentina.

El entrenador Eduardo Coudet dispuso un dibujo táctico 4-2-3-1, lo que le dio manejo en la mitad de la cancha y la potestad de la pelota, pero a la vez le quitó peso en ataque. De hecho prácticamente no pateó al arco y Huracán, con el mismo esquema de juego, se paró para jugar de contraataque con la novedad de Cristian Espinoza en lugar del Memo Borghello, quien en la previa tenía todos los números para ocupar el lugar del lesionado Wanchope Abila. Esta apuesta de Néstor Apuzzo trajo grandes réditos de cara al arco de Mauricio Caranta.

Al igual que un boxeador se apoya en las cuerdas apostando a la piña del nocaout, Huracán con el correr de los minutos comenzó a sentirse cada vez más cómodo replegándose y apostando a la pegada de Patricio Toranzo que buscaba constantemente a Espinoza, Torassa y Puch. El trío de ligeritos se las arregló para tener varias chances de gol, ya que picaban a espaldas de los volantes y se ponían de cara a los centrales del Canalla desnudando todas sus falencias defensivas. Sobre el final, a los 46 minutos, Torassa cambió por gol un penal que cometió el defensor Víctor Salazar sobre el chileno maravilla de Parque Patricios.

En la segunda etapa, Central le sumó profundidad al manejo de la pelota y, a los 6 minutos, tras una desatención del fondo de Huracán, Cristian Villagra apareció vacío por el sector izquierdo y estableció el empate con un certero remate.

Estaba cantado que el 1-1 iba a motivar al equipo rosarino, que dispuso de varias chances de gol para quedarse con los tres puntos, pero apareció la figura del arquero Marcos Díaz tapando una tijera a quemarropa de Marco Rúben y un remate bajo y esquinado al César Delgado. San Marcos nuevamente se tranformó en la pesadilla de un Central que buscaba el triunfo por todos los medios para seguir prendido en la punta del campeonato.

Huracán, a todo esto, apostó a un contraataque y casi gana el partido sobre el final, pero se lució Caranta y el marcador se mantuvo. Al fin y al cabo, el empate fue el resultado que mejor le quedó al partido. Con este resultado, el Globo cortó una racha de cuatro derrotas consecutivas y alcanzó las ocho unidades en el torneo. Ahora se viene Olimpo y la obligación de sumar sí o sí tres puntos para dejar de mirar la zona roja de los promedios.

(Fuente: Agencias)